Desde la época en que Johan Cruyff era el entrenador del Barcelona que el equipo azulgrana no ganaba tanto. Con el Dream Team, compuesto por Ronald Koeman, Hristo Stoichkov, Romario o el propio actual técnico del Barça, Josep Guardiola, el Barcelona logró ganar 4 Ligas consecutivas y su primera Champions League en la temporada 91-92. Fue Cruyff el impulsor de potenciar la cantera del Barcelona, cuyos jugadores viven en una antigua casona a un costado del Camp Nou llamada La Masía. A pesar de su política con la cantera, Cruyff promocionó al primer equipo, durante su periodo como entrenador, sólo a 4 jugadores del filial, incluyendo al propio Guardiola quien se convertiría en pilar fundamental del funcionamiento del Barcelona.
En tanto en el Real Madrid vivían el ocaso de la última gran generación de futbolistas formados en casa. La denominada Quinta del Buitre (por ser Emilio Butrageño el principal jugador), que contó con jugadores como Míchel y Manuel Sanchís y siendo su propulsor el entrenador de ese entonces, Alfredo Di Stéfano, logró 5 Campeonatos de Liga consecutivos, entre las temporadas 84-95 y 89-90. Además, lograron ganas dos Copas de la UEFA.
Después de su época dorada y después de que Cruyff dejara el Barcelona en el verano europeo de 1996 debido a sus problemas con el presidente del club, Josep Lluís Núñez, el equi
po pasó por una seria crisis. Y aunque logró ganar dos campeonatos de Liga (uno con Bobby Robson y otro con Luis Van Gaal), la crisis barcelonista no menguó hasta el 2003. Entre tanto, nuevas figuras de La Masía iban apareciendo. Van Gaal hizo debutar a un mediocentro creativo, por ese entonces muy comparado con Guardiola, llamado Xavi Hernández para la Supercopa de España de 1998. Un año más tarde, haría lo propio con un lateral izquierdo llamado Carles Puyol. Ambos jugadores son supervivientes de una camada poco fructífera, destacando Albert Celades (ex Real Madrid) e Iván de la Peña, llamado a ser el Raúl del Barcelona, pero a quien las lesiones le jugaron en contra.Mientras Xavi debutaba con el Barcelona, el Real Madrid del técnico alemán Joseph Heynckes (actual técnico de Arturo Vidal en el Leverkusen) volvía a ganar la Champions League después de 32 años. Para ese entonces la nueva perla de la cantera del Real Madrid, Raúl González, quien había debutado en el 95, ya era titular indiscutido y considerado uno de los mejores jugadores del mundo. Ese equipo campeón ya contaba , además de Raúl, con un rubio zurdito apodado Guti (debutó en 1995) y con un joven Iker Casillas, que ya entrenaba con el primer equipo. A esta generación de futbolistas del Madrid hay que sumarle jugadores de categoría como Roberto Carlos, Fernando Hierro, Iván Helguera o Claudé Makelélé, quienes bajo el mando de Vicente del Bosque (el técnico que más ha durado en la banca del Madrid en muchos años) serían pilares fundamentales en las Champions League del 2000. Es en ese año cuando llega a la presidencia del club Florentino Pérez, un empresario del rubro de la construcción (uno de los más importantes de España), quien daría un vuelco a las políticas del Real Madrid. Asumió la presidencia de un club destinado a la quiebra, apostó en fichar a Luís Figo (estrella del Barcelona en ese tiempo) y costear la compra con la venta de sus camisetas. Nadie, ni los medios españoles, apostaban por dicho modelo, pero le salió más que bien y al año siguiente, Florentino trajo a otra estrella, esta vez de la Juventus: Zinedine Zidane. Y además en el 2002 llegaba la novena Champions League. Ese mismo verano llegaría Ronaldo. Comenzaba la época de los Galácticos.
A la que el Real Madrid ganaba todo, el Barcelona no ganaba nada, a pesar de contar con jugadores como Mark Overmars, Patrick Kluivert, Phillip Cocu y Juan Román Riquelme. La temporada 2002-2003 maracaría del debut de otro mediocentro creativo de la casa, un Andrés Iniesta de 19 años que alternaba entrenamientos entre el filial y el primer equipo. Finalmente, el presidente Joan Gaspart, después de haber invertido 180 millones de euros y no
haber conseguido títulos, dimitiría en favor de Joan Laporta. El primer objetivo del nuevo presidente fue darle un nuevo aire al equipo de fútbol, contratando a Frank Riijkard como director técnico y trayendo a Ronaldinho Gaucho del París Saint-Germain, pagando por él alrededor de 30 millones de euros. La primera temporada de Ronaldinho en el Barcelona (03-04) pasaría nuevamente sin títulos ganados, pero con Ronaldinho siendo nombrado por la Fifa como el Mejor Jugador del Año.Es en esa temporada cuando los papeles se invierten. Florentino Pérez decide no renovarle el contrato a Vicente del Bosque, quien venía de ser campeón en la temporada 2002-2003, y además opta por despedir a Fernando Hierro y Claudé Makelélé, pilares fundamentales para el esquema del Madrid. Además, sería el verano de la llegada de David Beckham, el sexto Galáctico. La política de fichajes del Madrid, denominada de Zidanes y Pavones (haciendo referencia a un canterano del Madrid, Francisco Pavón), llevaría al equipo a una de sus peores etapas. Con jugadores de clase munial, tuvieron que pasar cuatro años para que volviera a ser campeón de Liga. Y el desfile de entrenadores no paraba.
Mientras, el Barcelona comenzaría una nueva etapa dorada. Con los fichajes de Ludovic Guily (que venía de ser finalista de la Champions del 2004 con el Mónaco), Mark van Vommel (capitán del PSV Eindhoven, semifinalista de la Champions 2004), Deco (campeón de la Champions 2004 con el Porto de Mourinho), y de un Samuel Eto'o, goleador del Mallorca y desechado años antes por el Real Madrid, el Barcelona volvió a la gloria futbolística. El sistema de juego impuesto por Riijkard (con un volante de contención neto, dos volantes creativos, uno más retrasado que el otro, dos extremos y un punta), que coincidió con el mejor momento de Ronaldinho, le daría al equipo culé un nuevo aire y un estilo de juego alabado en todo el mundo. Estos jugadores serían importantísimos para la consecución de la Liga 2004-2005, la 2005-2006 y la Champions League del 2006.
La historia de ahí en adelante es conocida. La crisis del Real Madrid cada año, con entrenador diferente y con jugadores carísimos, frente a un Barcelona que si bien tuvo el buen ojo de fichar muy bien a los jugadores indicados en el momento preciso, lleva una política de cantera ejemplar. La llegada de Guardiola al banquillo catalán dio continuidad y oportunidades a jugadores como Pedro, Sergio Busquets, Gerard Piqué, y el mismo Lionel Messi, quienes han respodido convirtiéndose en piezas fundamentales en el estilo de juego del Barça que rota, toca y marea a sus rivales, mientras que los canteranos del Madrid salen de su club a reforzar a otros equipos, ya que en su casa no hay oportunidades (Negredo al Sevilla, Juan Mata y Soldado al Valencia, Marcos Alonso al Bolton Wanderers, entre otros).
Y la estadística así lo indica. Si bien en los últimos 20 años, Barcelona y Real Madrid han ganado la misma cantidad de UEFA Champions League (3, siendo la última del Madrid el 2002), el Barcelona ha ganado el Campeonato de Liga 10 veces, mientras que el Real Madrid, 6 veces. Y en Copas del Rey la distancia es de 3 a 1 en favor del equipo culé (el Madrid no gana la Copa del Rey desde 1993). Además, el Barça es el único club en la historia del fútbol en ganar, en una misma temporada (la primera de Guardiola como técnico) todas las competiciones que jugó. Y en la cancha, de los últimos 5 Clásicos, el Barcelona ha ganado 5 y dos por sendas goleadas (2-6 en el Bernabeu y el pasado 5-0). Sin duda, el poder de La Masía convierte al Barcelona en el mejor equipo del mundo.
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ResponderEliminarMuy informativa y esclarecedora la nota, es posible agregar también, la diferencia en la relación dirigencial con los entrenadores en ambas instituciones. Da la impresión - y así se ha visto en distintos hechos- que en los últimos años la idea deportiva del sr Perez ha privilegiado obtusamente las ventas a costa del buen fútbol, políticas a largo plazo, pasando a llevar incluso a los "verdaderos" jefes del equipo, el propio entrenador. Esta genuina idea deportiva ha traido como consecuencia un equipo ganador en lo que les importa a sus dirigentes: los millones de euros en sus cuentas bancarias. Lástima que finalmente no ganar campeonatos o clásicos no sea lo peor, sino que tal idea ha traicionado la propia esencia del fútbol: el buen espectáculo para los hinchas.
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